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Hoy mi sueño se llama "Alegría"
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Hoy mi sueño se llama “Alegría”

Hoy mi sueño se llama "Alegría"

Hoy mi sueño se llama “Alegría”

Por Oliver Carballo

Sobre el año 2000 yo tenía unos 17 años recién cumplidos. Barbita nueva, pelo largo y ya con novia. Vivía en una isla muy pequeña perdida en mitad del océano atlántico. Recuerdo las tardes en lo alto del monte en donde entre casas de barro jugaba a sentirme feliz, practicaba acrobacias, soñaba con mis sueños y escuchaba una melodía que día tras día y año tras año se encerró en mí, adueñándose de mi alma. Era la banda sonora de un espectáculo circense del grupo “El Circo del Sol” o “Cirque du Soleil”, la canción se llamaba y se llama “Alegría”. 

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Los meses y los años fueron pasando y con ellos fue viniendo la vida, la real, la de los problemas, la de los golpes en el costado, la de las malas noticias un martes cualquiera a las cuatro de la tarde, las llamadas de un domingo al mediodía que te cambian tu mundo.

Los recuerdos infantiles de que el sentido de todo se escondía en una canción tan bella, en un paisaje siempre en atardecer se fueron, se escondieron en un baúl alejado de toda mi realidad.

Rodeando los 30 años mis necesidades económicas me llevaron a dejar atrás mi vida y mi familia y partir hacia un lugar incierto en donde el frío, la nieve y la soledad eran el principal motor del rutinario trabajo. Pronto escondí, más aún, a mi corazón de soñador en un armario al final del sótano más oscuro.

Pero un día, no recuerdo bien la fecha, volvía del trabajo a las cinco de la tarde en mi bicicleta, cruzando la fría ciudad de Köln, Alemania, cuando algo despertó en mi la vida, un inmenso cartel publicitario a pie de calle, paré de golpe y volví atrás. Allí estaba…inmenso, firme, soñador, imperturbable, mágico, un cartel azul, gigante, coronado por la palabra “últimas entradas a la venta” , eran las últimas entradas para el espectáculo “Alegría” del “Circo del Sol”. Os explicaré una cosa. “Alegría” es uno de los primeros espectáculo de este grupo circense, y hacía muchos años que lo habían dejado de hacer, era como un recordatorio, un hecho único en su historia, y justamente iban a estar en mi ciudad, esa ciudad que yo había elegido al azar de toda Europa para irme a trabajar.

No me lo podía creer, lo miraba y lo miraba , me saque fotos junto a el como pude. Pero lo miré desconsolado ya que no disponía de dinero ni para comer, cuanto más para una entrada para ese evento, el evento de mi vida.

Volví a casa medio congelado y durante días le dí vueltas y vueltas, me lo imagina como podría ser. A qué olería el sitio, como sería escuchar esa canción en directo, hasta que una noche de tantas envuelto en mantas porque mi habitación al ser barata no tenía calefacción, comiendo una lata de sardinas que una gran amiga, un ángel, me había comprado, me llamaron por teléfono.

Me dijeron que bajara a la calle y eso hice, me abrigué y corrí por las escaleras. Era mi amiga, me dio un sobre, y al abrirlo el mundo cambió para mí, era una entrada, un tikect para “ALEGRÍA”. No sabía si llorar, gritar, no lo sabía. No era ir al espectáculo, era esa canción, ese mundo que se metió dentro de mi desde temprana edad. Era un reencuentro con el niño que fui hace muchos años.

Pedí el día libre en el trabajo, me arreglé, me puse gomina, la ropa que no había usado desde que llegué a Alemania guardada para un día especial. Y mi amiga me recogió, me dejó en los aparcamientos del gran Lanxarena de Köln. Me acompañó a las puertas de ese majestuoso lugar. Me pidieron que no podía entrar la cámara, y ella se la llevó, nos despedimos y entre. En los pasillos olía ya diferente, el aire estaba cargado de algo, de algo especial. Busqué mi puerta, y entré.

El lugar era infinitamente inmenso, de pronto sentí que entraba en un mundo en donde jamás había estado y que sin embargo era mi lugar. Había una neblina que rodeaba todo el suelo del escenario, escenario lleno de cables colgando, de farolas de barco, de silencios y voces de niños correteando. Era un lugar de culto para mí.

Fui y me senté en mi asiento y esperé mirando atentamente como miles y miles de personas tomaban asiento, yo estaba allí solo, casi en primera fila, observando todo.

Cuando se apagaron las luces aquello era todo. No había nada más en el mundo para mi.

Presentaron y llegó el momento. Cogí mi teléfono y tuve que llamar a mi madre para que también lo escuchará. Salieron los músicos y empezó la canción “Alegría”; no pude evitar ponerme a llorar como un niño, como el niño que era en ese momento.

Los contorsionistas, las bailarinas, los clow, las cantantes, los músicos, los acróbatas, la música, los olores, el mundo desapareció por unas horas, aquella burbuja era todo para mi, era mi aire, mi océano, mi planeta, mi hogar, mi futuro, mi corazón latía en cada salto y en cada acrobacia. Sin esos saltos ni piruetas mi pecho no daría vida a mi cuerpo.

Terminó y tuve que salir, aunque lo que realmente deseé era correr entre bambalinas y meterme entre sus maletas y recorrer el mundo a su lado, poder volar como ellos libre entre la música y el humo.

Pero sin embargo volví en metro a mi pequeño ático y pasé la noche escuchando la canción mientras miraba a través de la ventana nevada, las estrellas que parpadeaban a lo lejos. No dormí durante días.

En estos momentos, después de 2 años de que halla ocurrido aquello, me encuentro perdido de nuevo en un adulto inconformista que busca reencontrarse y luchar por un sueño que yo llamo ya “ALEGRÍA“. Y me he sentado aquí, he puesto la canción y he decidido escribir mi sentimiento para ustedes. ¿con qué motivo? no lo se.

Supongo que muchos se sentirán identificados, otros quizás no, pero todos , queramos o no, tenemos a ese niño dentro. Un adolescente que grita vivir todo aquellos momentos que inundaron su eterna juventud. Yo estoy en una red espesa de dudas, en donde el tiempo pasa sin descanso y me marca con los años encarcelandome en un cuerpo cada vez más anciano y lleno de sueños. Miro el pasado que nace en mi al escuchar esta canción. Observo como mi corazón late vivo y palpita en busca de la alegría.

Desde hoy me propongo sentarme a escuchar a ese niño que habita en mi como un ciego que lucha por ver. Le daré alas para que me lleve a en donde la alegría es un derecho y no una conquista a conseguir. Hoy decido mirar en mi interior sin vergüenzas ni miedos, hablarme ante el espejo y llorarme mientras me pido vivir.

Hoy mi sueño se llama “Alegría” , ¿cómo se llama tu sueño? BÚSCALO YA

Por Oliver Carballo

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